El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en abril de 2026 una suba mensual de 5,2%, acelerándose de forma significativa respecto al IPC minorista, que avanzó 2,6% en el mismo período. El movimiento fue explicado principalmente por el incremento de 5,3% en los productos nacionales, mientras que los importados mostraron una suba más moderada de 2,5%. Dentro de los componentes domésticos, las mayores incidencias correspondieron a Petróleo crudo y gas (+2,09 puntos porcentuales), Productos refinados del petróleo (+1,63 p.p.), Sustancias y productos químicos (+0,46 p.p.) y Alimentos y bebidas (+0,26 p.p.).
En la misma dirección, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) avanzó 4,8% mensual, impulsado por una suba de 4,9% en productos nacionales y de 2,5% en importados. El Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también registró un incremento de 4,8%, explicado principalmente por el alza de 7,5% en productos primarios, muy por encima del 3,7% observado en manufacturas y energía eléctrica. El desacople entre inflación mayorista y minorista vuelve a evidenciar que parte relevante de las correcciones de precios relativos se concentra aguas arriba de la cadena productiva.
Este diferencial entre precios mayoristas y minoristas tiene implicancias sobre la dinámica inflacionaria futura. Históricamente, los incrementos sostenidos en el IPIM tienden a trasladarse —con cierto rezago— al consumidor final, especialmente en segmentos donde los márgenes de distribución y comercialización son más ajustados. El hecho de que el IPC núcleo haya desacelerado a 2,3% en abril desde 3,2% en marzo indica que, por ahora, la corrección de precios energéticos y regulados no se ha trasladado plenamente al consumo, pero la presión aguas arriba mantiene el proceso de desinflación bajo vigilancia.

