La Cámara de Diputados otorgó media sanción a la denominada «Ley Hojarasca», el proyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado con el objetivo de eliminar normativa considerada obsoleta, redundante o generadora de burocracia innecesaria. La iniciativa fue aprobada con 139 votos afirmativos, 96 negativos y 9 abstenciones, y contempla la derogación de 58 leyes, modificaciones sobre otras ocho normas y la eliminación de dos decretos. El proyecto agrupa las normas derogadas en categorías vinculadas a burocracia administrativa, organismos sin actividad, restricciones a libertades individuales y legislación superada por normativa posterior.
El tratamiento parlamentario se desarrolló en un contexto de elevada tensión política, donde el oficialismo logró reunir quórum propio y bloquear iniciativas impulsadas por sectores opositores. Durante la negociación legislativa, el Gobierno aceptó modificaciones sobre el texto original, preservando algunas normas específicas como la Ley 11.380 sobre financiamiento a cooperativas, la credencial de libre circulación para legisladores nacionales y el financiamiento público del Círculo de Legisladores. El dictamen de mayoría contó con respaldo de La Libertad Avanza, PRO, UCR e Innovación Federal, mientras que Unión por la Patria y otros bloques opositores rechazaron el proyecto.
El objetivo declarado de la simplificación regulatoria es reducir la carga burocrática sobre el sector privado y los ciudadanos, eliminando legislación que perdió aplicabilidad por cambios tecnológicos, institucionales o regulatorios. La iniciativa forma parte de una agenda más amplia de desregulación impulsada por la administración de Javier Milei, que apunta a modernizar el marco normativo vigente. El proyecto pasa ahora al Senado para su tratamiento definitivo antes de convertirse en ley.

