Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán mediadas por Pakistán colapsaron luego de 21 horas de conversaciones, según confirmó el vicepresidente JD Vance. En respuesta, el presidente Donald Trump ordenó el bloqueo del Estrecho de Ormuz y la interdicción de cualquier buque que abone tasas de tránsito a Teherán. La decisión generó un impacto inmediato en los mercados energéticos: el Brent avanzó 7,41% hasta USD 102,25 por barril y el WTI saltó 8,7% hasta USD 104,97, retomando el rally que se había moderado tras el anuncio de un cese del fuego semanas atrás.
El cuello de botella logístico se profundizó de forma abrupta. Los tránsitos diarios por el Estrecho, que históricamente promediaban entre 120 y 140 buques antes del inicio del conflicto, oscilaron esta semana entre apenas 5 y 17 unidades según la plataforma de análisis marítimo Windward, una fracción mínima de la actividad habitual. Cientos de tanqueros permanecen varados a la espera de paso seguro, lo que introduce presiones sobre las cadenas de suministro energético global, particularmente para los países de Asia que dependen del tránsito por Ormuz.
La escalada agrega complejidad al contexto macroeconómico global. La prima de riesgo sobre el crudo se vuelve más persistente, complicando la narrativa desinflacionaria que la Reserva Federal intentaba consolidar de cara a la publicación del índice de precios al productor (PPI) de marzo en Estados Unidos. Simultáneamente, EE.UU. e Irán evalúan retomar las negociaciones para extender el alto el fuego antes de su vencimiento, aunque la efectividad del bloqueo ha comenzado a ser cuestionada luego de que un petrolero sancionado lograra atravesar el Estrecho, introduciendo incertidumbre sobre la capacidad real de enforcement de las restricciones.

