Al menos tres buques que intentaban transitar el Estrecho de Hormuz sufrieron ataques, entre ellos el carguero de gas natural licuado catarí Al Rekayyat, un petrolero saudita dañado al abandonar el estrecho, y un tercer incidente reportado por el grupo naval del Reino Unido. La televisión estatal iraní sostuvo que los buques ignoraron advertencias de las fuerzas iraníes, aunque Irán no reivindicó los ataques, mientras que Qatar responsabilizó legalmente a Teherán por el ataque a su embarcación.
La respuesta de Washington fue inmediata: el Departamento del Tesoro de Estados Unidos revocó la exención de sanciones que permitía a Irán vender petróleo y petroquímicos, eliminando una fuente de ingresos clave que había sido negociada en conversaciones recientes. Los incidentes ponen en tensión el acuerdo bilateral destinado a prevenir episodios en una vía fluvial por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial.
El canciller iraní advirtió que las negociaciones de paz podrían estancarse si persisten las amenazas geopolíticas, en momentos en que la administración Trump participaba de la cumbre de la OTAN. Como correlato directo de la escalada, el petróleo WTI avanzó más de 2% hasta aproximadamente US$70,50 por barril, en una jornada en la que el cruce de señales entre distensión diplomática y escalada operacional se perfila como el principal riesgo que deberá procesar el mercado energético en las próximas jornadas.

