Samsung Electronics informó resultados del segundo trimestre con una ganancia operativa de 89,4 billones de won (aproximadamente US$58.400 millones), un incremento de casi 1.800% interanual y por encima del consenso de mercado, con ingresos que crecieron 129% hasta 171 billones de won. Pese a estas cifras récord, la reacción del mercado fue adversa: las acciones de la compañía cayeron 8%.
El impacto se trasladó a todo el sector: el índice Philadelphia Semiconductor ($SOX) retrocedió más de 6%, con Intel en baja de 9%, SanDisk y Advanced Micro Devices con caídas de 7% y 6% respectivamente, Micron cediendo 5%, y Lam Research y Applied Materials con pérdidas superiores al 6%. El iShares Semiconductor ETF ($SOXX) acumuló una baja de 5% en la jornada.
Los resultados de Samsung, aunque récord, no alcanzaron para sostener la narrativa de demanda ilimitada que venía justificando las valuaciones del sector tecnológico. El mercado exige actualmente evidencia de que el capex en Inteligencia Artificial se traduce en un crecimiento sostenible de márgenes, y no únicamente en mayores volúmenes de producción, lo que explica la cautela inversora pese a las cifras corporativas positivas.

