Broadcom ($AVGO) presentó sus resultados correspondientes al segundo trimestre fiscal con cifras que superaron las estimaciones en ingresos y ganancias. La compañía reportó ingresos de semiconductores vinculados a inteligencia artificial por US$10.800 millones, un avance de 143% interanual, y una facturación total récord de US$22.200 millones, un 48% por encima del mismo período del año anterior. Sin embargo, la lectura del mercado estuvo dominada por el guidance del tercer trimestre, que resultó inferior a lo esperado.
La compañía proyectó ingresos de AI chips de US$16.000 millones para el próximo trimestre, por debajo del consenso de US$17.200 millones, y un revenue consolidado de US$29.400 millones. Ante esta decepción, la acción de Broadcom cerró con una caída superior al 12%, arrastrando al conjunto del sector de semiconductores. El Nasdaq terminó la jornada prácticamente plano, mientras la presión sobre los nombres ligados a inteligencia artificial fue generalizada.
El episodio evidencia la fragilidad de las valuaciones en el segmento de chips de AI cuando el crecimiento, aunque explosivo en términos absolutos, no alcanza el nivel que el mercado había incorporado en los precios. La caída de Broadcom desencadenó una rotación de flujos fuera de los crowded trades del sector hacia posiciones más defensivas y de valor, reavivando el debate sobre si el ciclo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial ha alcanzado su pico de expectativas. Este interrogante, que ya había surgido en torno a OpenAI, vuelve a ganar protagonismo en la agenda de los gestores de portafolio.

