El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la postergación del ataque a Irán que había sido programado para la jornada del martes, tras el pedido formal de los líderes de Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. La Casa Blanca describió el contexto como de «negociaciones serias», aunque Trump aclaró que instruyó al Pentágono a estar preparado para avanzar con una ofensiva a gran escala en un instante si no se alcanza un acuerdo aceptable. La noticia generó una caída en los precios del crudo, con el Brent operando cerca de US$110,69 por barril (-1%) y el WTI en torno a US$108,21.
Sin embargo, los analistas de mercado advierten que la descompresión es estrictamente coyuntural. Tanto el Brent como el WTI acumulan subas superiores al 54% desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, con el Estrecho de Ormuz aún operativamente cerrado y un bloqueo activo sobre puertos iraníes. El mercado descuenta que cualquier ruptura del diálogo reactivaría el rally del crudo y, por carry, alimentaría una segunda ola inflacionaria con impacto directo sobre la trayectoria de precios en economías desarrolladas y emergentes. En este contexto, la publicación de los inventarios semanales de crudo de la EIA adquiere relevancia adicional como termómetro del balance global entre oferta y demanda.
La tensión geopolítica en Medio Oriente continúa siendo uno de los factores estructurales de incertidumbre para los mercados financieros globales. La importancia estratégica del Estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 20% del comercio mundial de crudo— implica que el premio de riesgo por interrupción de suministro seguirá plenamente vigente mientras no se alcance un acuerdo definitivo. Además, las minutas del FOMC programadas para las 14:00 hora del Este aportarán contexto adicional sobre el debate interno de la Reserva Federal respecto al impacto del shock energético sobre la trayectoria de inflación y la eventual recalibración de su función de reacción.

