Los rendimientos soberanos globales experimentaron un movimiento sincronizado al alza en la jornada del lunes, con el Treasury estadounidense a 10 años escalando hasta la zona de 4,60%, su nivel más elevado desde enero de 2025. Los tramos más largos de la curva resultaron especialmente castigados: los vencimientos a 20 y 30 años se ubicaron en torno al 5,13%, máximos no registrados desde 2007. En Japón, el bono soberano a 30 años marcó un récord absoluto cercano al 4,17%, el techo más alto desde su lanzamiento en 1999, con presión adicional derivada de las declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi, quien llamó a elaborar un presupuesto suplementario para amortiguar los costos del conflicto en Medio Oriente.
El selloff en renta fija global responde a la convergencia de dos fuerzas simultáneas: el shock de oferta petrolera derivado del conflicto con Irán y dos lecturas de inflación en Estados Unidos por encima de las expectativas registradas durante la semana previa. Como consecuencia, el mercado de futuros incorporó plenamente una suba de tasas de la Reserva Federal para marzo de 2027, mientras asigna más del 50% de probabilidad a un movimiento alcista antes de que finalice el año en curso, un giro radical respecto del escenario de recortes que prevalecía apenas semanas atrás. La compresión por duración impactó sobre el mercado accionario, con el sector tecnológico cediendo terreno en una sesión donde el reflation trade se impuso a la narrativa de aterrizaje suave.
El contexto de tasas largas en ascenso también refleja factores estructurales de oferta: la mayor emisión de deuda por parte de los gobiernos en un entorno de déficit fiscal ampliado agrega presión adicional sobre los plazos más extendidos de la curva. El Treasury a 30 años en torno al 5,14%, junto con movimientos similares en los soberanos de Reino Unido, Alemania y Japón, configura un cuadro de endurecimiento financiero global que impacta sobre el costo del capital, los múltiplos bursátiles y las condiciones de acceso al crédito en los mercados emergentes. La expectativa de tasas más elevadas por un período más prolongado redefine el escenario macroeconómico para el segundo semestre de 2026.

