El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de deterioro sostenido. Los datos más recientes revelan una caída de 124.735 puestos de trabajo registrados en el último año, equivalente a una baja de 1,2%, que se amplía a 322.412 empleos perdidos (-3,1%) desde noviembre de 2023. La contracción se explica principalmente por la pérdida de empleo asalariado privado (-94.198 puestos), seguida por el sector público (-29.372) y el trabajo en casas particulares (-1.174).
En el plano empresarial, también se registró una reducción en la cantidad de empleadores activos: 1.632 empresas salieron del mercado solo en enero, acumulando una pérdida de 24.240 unidades productivas desde el inicio del actual gobierno. A nivel sectorial, la dinámica es heterogénea: si bien la construcción exhibe cierta recuperación en el margen, los principales sectores generadores de empleo continúan en terreno negativo. La industria manufacturera acumula una pérdida de 42.540 puestos en el último año (-3,6%), mientras que el sector comercio también registra caídas en igual período.
La expansión del trabajo independiente (+85.819 puestos) no logra compensar la caída del empleo registrado. Este fenómeno se da en un escenario donde además persiste el deterioro del salario real, especialmente en la mediana de ingresos, lo que refleja una combinación de menor cobertura formal y pérdida de poder adquisitivo. Actividades como pesca, energía y enseñanza muestran expansión, pero su peso relativo resulta insuficiente para revertir la tendencia general del mercado de trabajo.

