El Poder Ejecutivo reglamentó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), un programa orientado a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) con una vigencia de dos años. La medida amplía el universo de proyectos elegibles más allá del esquema RIGI —orientado a grandes inversiones— al incorporar proyectos de menor escala productiva, desde bienes de capital hasta iniciativas de energías renovables.
Entre los principales beneficios contemplados por el RIMI se destaca la devolución de IVA sobre inversiones elegibles, aunque el programa opera con cupo limitado. El esquema apunta a complementar el marco general de incentivos a la inversión privada ya vigente, con foco en atraer tanto capital local como extranjero hacia proyectos productivos de escala media. La reglamentación define los parámetros de elegibilidad y los criterios de acceso a los beneficios fiscales.
El RIMI se enmarca dentro de la estrategia más amplia del Gobierno de ampliar el alcance de los incentivos a la inversión privada, que en su versión de gran escala está representada por el RIGI. Al descender el umbral de inversión mínima requerida, el nuevo régimen busca dinamizar la inversión productiva en el segmento PyME, que representa una porción relevante del tejido empresarial argentino. La medida será seguida de cerca por el sector privado en términos de su implementación práctica y el acceso efectivo a los beneficios declarados.

