El mercado de commodities energéticos continúa reflejando la tensión geopolítica en Medio Oriente. El WTI avanzó 2% hasta USD 95,41 por barril, mientras que el Brent subió 3,5% hasta USD 103,67, impulsado por nuevas interrupciones en infraestructura petrolera en los Emiratos Árabes Unidos y la persistencia del bloqueo en el Estrecho de Ormuz. El crudo acumula una suba de aproximadamente 45% desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, lo que lo convierte en uno de los activos con mayor variación en el período.
En el segmento agrícola, la soja avanzó 0,2% hasta USD 427 por tonelada, recuperando parcialmente la caída de 5,5% registrada en la sesión previa. La volatilidad reciente en el complejo oleaginoso responde tanto a factores climáticos en regiones productoras como a la reconfiguración de flujos comerciales derivada de los aranceles cruzados entre EE.UU. y sus principales socios. En metales, el cobre retrocedió 1,1% hasta USD 5,7 por libra ante preocupaciones sobre un posible exceso de oferta frente al ritmo de crecimiento de la demanda industrial.
La combinación de crudo en zona de máximos históricos recientes y presión sobre los precios de los alimentos configura un escenario de riesgo inflacionario global que condiciona las decisiones de los principales bancos centrales. Para economías emergentes importadoras de energía, el impacto se amplifica a través de la cuenta corriente y los subsidios estatales al combustible, mientras que para países exportadores de materias primas el efecto puede resultar parcialmente compensatorio en términos de ingresos fiscales y balanza comercial.

