Las recientes precipitaciones en las principales zonas productivas de Argentina han generado una notable mejora en la condición hídrica de los cultivos. En el caso de la soja, el área en estado óptimo/adecuado se incrementó en 7 puntos porcentuales, permitiendo mantener una proyección de cosecha de 48,5 millones de toneladas. Actualmente, el 58% de la superficie se encuentra atravesando el periodo crítico de definición de rendimientos bajo condiciones de humedad favorables.
Por el lado del maíz, la cosecha ya alcanza un avance nacional del 3,6%, con rendimientos promedio iniciales de 70,7 qq/Ha concentrados en el centro-norte de Santa Fe. El maíz tardío también ha mostrado una evolución positiva en su estado hídrico, un dato fundamental dado que el 94% del área se encuentra en etapas críticas de desarrollo. La proyección de producción nacional para este cereal se sostiene firmemente en las 57 millones de toneladas.
En cuanto al girasol, las labores de recolección avanzan sobre el 31% del área, destacándose rendimientos superiores a los promedios históricos en regiones como Córdoba. El actual escenario climático reduce los riesgos productivos de la campaña gruesa y refuerza las expectativas de un flujo de divisas sólido hacia el segundo trimestre del año, factor determinante para la estabilidad de la balanza comercial argentina.

