La economía de Estados Unidos creció a una tasa anualizada del 1,4% en el cuarto trimestre de 2024, resultado que se ubica significativamente por debajo del 2,5% esperado por el consenso de mercado. El dato confirma una desaceleración más marcada de lo previsto en la actividad económica hacia el cierre del año, en un contexto de tasas de interés elevadas y ajuste del gasto de los hogares. La cifra revisada refuerza el debate sobre la trayectoria del crecimiento durante 2025.
En el frente inflacionario, el índice PCE subyacente de diciembre se ubicó en 3,0% interanual, claramente por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Esta combinación de crecimiento débil con inflación persistente coloca a la Fed en una posición de política monetaria compleja: el margen para implementar recortes agresivos de tasas permanece limitado mientras la inflación no converja de forma sostenida hacia la meta. Los datos macroeconómicos refuerzan una postura cautelosa y dependiente de datos futuros.
El escenario de bajo crecimiento con inflación elevada —conocido informalmente como estanflación moderada— reduce la probabilidad de una flexibilización monetaria rápida por parte del FOMC. Los mercados de futuros de tasas ajustaron sus expectativas hacia un ciclo de recortes más gradual y tardío. La evolución del mercado laboral, el gasto en consumo y los próximos reportes de inflación EE.UU. serán determinantes para calibrar el horizonte de la política monetaria estadounidense en los próximos meses.

