Las principales bolsas de Estados Unidos retrocedieron luego del rebote registrado en la sesión previa, afectadas por la preocupación de que el conflicto entre EE.UU. e Irán se prolongue y por el pesimismo en torno al crédito privado. El Dow Jones cayó 2,2%, el S&P 500 descendió 1,4% y el Nasdaq perdió 1,3%. Los sectores industrial, de salud y de materiales encabezaron las bajas, mientras que el energético logró destacarse positivamente impulsado por el nuevo aumento del crudo. Las gestoras de activos continuaron bajo presión después de que BlackRock redujera a cero el valor de un préstamo privado dentro de su cartera, lo que llevó a una caída de 2,4% en su acción.
A escala global, las acciones también registraron un desempeño relativo más débil: el índice de acciones global excluyendo EE.UU. bajó 3,1%. Los índices de Latinoamérica y de mercados emergentes retrocedieron 3,8% y 3,5%, respectivamente. Japón mostró una baja de 4,0% y Europa de 2,7%. En el mercado de renta fija, los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir, impulsados por el encarecimiento del petróleo, las preocupaciones inflacionarias y nuevos datos económicos que siguen mostrando resiliencia. Como resultado, el índice de bonos del Tesoro retrocedió 0,3%, los bonos Investment Grade cayeron 0,4% y los High Yield 0,3%.
La deuda de mercados emergentes registró una baja de 0,6%, reflejando el impacto conjunto del fortalecimiento del dólar, la suba de tasas en EE.UU. y la aversión al riesgo global generada por las tensiones geopolíticas. La volatilidad en los mercados financieros globales se mantiene elevada, con los operadores atentos a la evolución del conflicto en Medio Oriente, los próximos datos de empleo en EE.UU. y las señales de los bancos centrales respecto al rumbo de la política monetaria en las próximas semanas.

