El presidente Donald Trump ha iniciado conversaciones directas con gigantes petroleros como Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips para explorar un plan agresivo de rehabilitación infraestructural en Venezuela, que podría reposicionar al país sudamericano en el mapa energético internacional. Esta intervención estadounidense abre las puertas a una potencial reconexión con las mayores reservas petroleras del mundo.
La producción venezolana ha experimentado un colapso dramático, pasando de 3,5 millones de barriles diarios en los años 70 a apenas 1,1 millones en 2024, resultado de nacionalizaciones, desinversión y sanciones. Sin embargo, el mercado ya anticipa el potencial de esta apertura: las acciones de Chevron tuvieron una jornada positiva mientras que firmas de servicios petroleros como Halliburton y Baker Hughes también experimentaron alzas.
Los analistas proyectan una recuperación gradual, con un enfoque inicial en la rehabilitación de infraestructura y la recuperación de activos expropiados que podrían superar los $12 mil millones. La renta fija soberana de Venezuela reaccionó con optimismo, registrando subas de hasta el 29%, mientras que el petróleo WTI ascendió un 1,7% hasta los USD 58,3 por barril, impulsado por las expectativas de este nuevo escenario geopolítico.

