La Marina del Reino Unido informó que tres buques mercantes fueron alcanzados por proyectiles sospechosos en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico. La noticia generó una reacción inmediata en los mercados financieros: los futuros de las acciones estadounidenses borraron sus ganancias mientras que el precio del crudo Brent volvió a subir, reflejando la alta sensibilidad del mercado a cualquier riesgo sobre el flujo de petróleo en esa zona estratégica.
La incertidumbre se intensificó luego de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara a Irán con acciones militares a un nivel «nunca antes visto» si el país no retira las minas que presuntamente habría colocado en la zona. El estrecho de Ormuz es una vía crítica para el comercio energético global: por allí transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, lo que lo convierte en uno de los puntos de mayor relevancia geopolítica para la estabilidad de los precios de la energía a nivel internacional.
En paralelo, el mercado sigue de cerca los datos de inflación de Estados Unidos correspondientes al mes de febrero, que serán clave para evaluar la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal. El aumento reciente del precio del petróleo derivado del conflicto en la región podría generar presiones inflacionarias adicionales, complicando el proceso de desinflación que el mercado esperaba para habilitar recortes de tasas en los próximos meses. Actualmente el mercado descuenta un único recorte de 25 puntos básicos por parte de la Fed para el mes de septiembre.

