Los precios del petróleo registraron una caída en la jornada del miércoles, luego de que señales diplomáticas desde Teherán generaran expectativas de una posible desescalada del conflicto en el Golfo Pérsico. El Brent retrocedió un 1,3% hasta los USD 103,1 por barril, mientras que el WTI cayó un 1,2% hasta los USD 91,2 por barril. Ambos contratos de referencia continúan, no obstante, acumulando una suba superior al 30% desde el inicio de las hostilidades entre EE.UU., Israel e Irán.
La moderación en los precios respondió al anuncio del canciller iraní sobre la evaluación de una propuesta de paz de 15 puntos enviada por Washington. Sin embargo, el contexto operativo sigue siendo de alta tensión: los ataques aéreos sobre territorio iraní continúan, y Teherán mantiene la amenaza de cerrar el Estrecho de Bab al-Mandab, una ruta estratégica por la que transita una porción significativa del comercio energético mundial. Cualquier escalada en esa zona añadiría presión adicional sobre el suministro global de crudo.
El nivel actual del Brent por encima de los USD 100 por barril mantiene elevadas las presiones inflacionarias en las principales economías importadoras de petróleo, incluyendo Estados Unidos y Europa. El encarecimiento de la energía impacta en los costos de transporte, manufactura y fertilizantes, extendiendo su efecto a lo largo de múltiples cadenas productivas. La evolución del conflicto en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz seguirá siendo el principal factor de volatilidad en el mercado de commodities energéticos en el corto plazo.

