Pampa Energía inició el proceso para incorporar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) el desarrollo de su bloque Rincón de Aranda en Vaca Muerta, con un proyecto de inversión estimado en más de USD 4.500 millones. La iniciativa incluye tanto las actividades de upstream como la construcción de instalaciones para el tratamiento y transporte del crudo, representando la mayor asignación de capital concentrada en un solo activo en la historia de la compañía. El proyecto se encuadra en el DNU 105/2026, que habilitó la incorporación de desarrollos hidrocarburíferos greenfield al esquema de incentivos.
El bloque Rincón de Aranda se consolidó como uno de los motores de crecimiento del negocio petrolero de Pampa, tras escalar su producción desde menos de 1.000 barriles diarios a comienzos de 2025 hasta cerca de 20.000 barriles por día hacia el cierre del año. Para 2026, la compañía prevé destinar aproximadamente USD 770 millones al desarrollo del área, dentro de un programa total de inversión en exploración y producción de alrededor de USD 1.100 millones. Actualmente el bloque cuenta con diez pads operativos y la empresa proyecta perforar 20 nuevos pozos y completar 35 durante el año.
Pampa Energía planea financiar el plan principalmente con recursos propios, lo que reduce su dependencia de financiamiento externo en un contexto de tasas de interés elevadas. El avance del proyecto dentro del RIGI refuerza la estrategia de crecimiento de la compañía en Vaca Muerta, consolidando a Rincón de Aranda como uno de los principales ejes de expansión productiva del sector hidrocarburífero argentino. La incorporación al régimen de incentivos busca otorgar previsibilidad jurídica y fiscal de largo plazo a una inversión que, por su magnitud, requiere horizontes de planificación extendidos.

