El presidente de la **Reserva Federal**, **Jerome Powell**, brindó un discurso clave desde la Universidad de Harvard, enviando un mensaje directo a los **mercados financieros** que aguardaban precisiones sobre el rumbo de la política monetaria[cite: 15]. Powell aseguró que las **tasas de interés** se encuentran en un «buen lugar», desestimando la necesidad de incrementarlas como respuesta inmediata al reciente shock en los precios del petróleo derivado de los conflictos geopolíticos[cite: 15]. Además, subrayó que la **FED** tiene escaso control sobre este tipo de shocks de oferta[cite: 89].
En su exposición sobre el estado de la **economía EE.UU.**, Powell rechazó de manera explícita cualquier escenario de **estanflación**, argumentando que la actividad económica continúa creciendo a un «ritmo sólido»[cite: 16, 17]. El titular del organismo remarcó que las expectativas de **inflación a largo plazo** siguen ancladas, lo que permite a la entidad monitorear el impacto de la crisis energética sin precipitarse en sus decisiones[cite: 19, 78, 79]. Tras estas declaraciones, la probabilidad implícita en el mercado de futuros de una suba de tasas para diciembre se desplomó al 2,2%, acompañando una caída en los rendimientos de los **Bonos del Tesoro**[cite: 17, 87].
Finalmente, el funcionario dedicó parte de su análisis a destacar el doble mandato del organismo, sugiriendo una atención creciente hacia el **empleo**, más allá de la **inflación EE.UU.**[cite: 80]. Asimismo, envió una señal de advertencia sobre el mercado de **crédito privado**, un segmento de USD 3 billones en activos que opera con menor transparencia que los bancos tradicionales[cite: 20, 21]. Aunque descartó riesgos de contagio sistémico inminente hacia la **banca tradicional**, confirmó que la institución vigila «con sumo cuidado» esta potencial vía de propagación ante una crisis[cite: 20, 21, 81].

