El Índice de Precios al Consumidor (CPI) de Estados Unidos avanzó un 0,3% en febrero, acumulando una variación interanual del 2,4%, en línea con las expectativas del mercado. El componente core registró una suba mensual del 0,2%, moderado por una tercera caída consecutiva en los precios de vehículos usados y una desaceleración en los alquileres, que registraron su menor incremento mensual desde enero de 2021. No obstante, economistas advierten que estas cifras podrían subestimar la inflación real entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales, como consecuencia de distorsiones estadísticas derivadas del cierre del gobierno federal del año pasado.
El dato cubre el período previo al inicio del conflicto bélico con Irán, por lo que el mercado ya lo interpreta como información parcialmente desactualizada. Los precios de la nafta acumulan una suba del 20% desde el comienzo de las hostilidades, y se espera que superen los 4 dólares por galón en el corto plazo. La energía eléctrica subió un 4,8% interanual, impulsada por la demanda de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial. En este contexto, economistas proyectan que el CPI de marzo podría alcanzar el 1%, un salto significativo respecto de los registros recientes.
El escenario inflacionario emergente reduce considerablemente el margen de la Reserva Federal para implementar recortes de tasas. Un eventual primer movimiento a la baja luce cada vez más como un evento de fines de 2026, según las expectativas que se desprenden de los mercados de futuros. Los rendimientos de los bonos del Tesoro reflejaron esta expectativa: la UST2Y avanzó 8 puntos básicos hasta el 3,6%, mientras que la UST10Y subió 9 puntos básicos hasta el 4,2%. El índice de bonos del Tesoro retrocedió un 0,4% en la jornada.

