Los flujos de capitales no residentes hacia mercados emergentes totalizaron USD 21.700 millones en febrero, una desaceleración marcada frente a los USD 100.500 millones récord registrados en enero y los USD 45.500 millones del mismo mes del año anterior, según datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). El retroceso respondió a una normalización tras un arranque de año excepcionalmente fuerte, más que a un cambio estructural en el apetito inversor global.
En el desglose por tipo de activo, los flujos de deuda sumaron USD 14.300 millones, con Asia liderando con USD 5.900 millones, seguida por América Latina con USD 4.300 millones. Por su parte, los ingresos a renta variable se desaceleraron a USD 7.400 millones desde los USD 28.000 millones de enero. A nivel regional, China captó USD 5.200 millones en acciones, mientras que América Latina encabezó las asignaciones de equity con USD 6.900 millones. Los mercados emergentes fuera de China recibieron USD 13.800 millones en deuda, lo que evidencia una preferencia por activos de mayor rendimiento en contextos de menor predictibilidad global.
Los datos de febrero aún no reflejan el deterioro del sentimiento de riesgo generado por la escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, cuyos efectos comenzaron a manifestarse en los primeros días de marzo, con salidas pronunciadas en mercados como Corea del Sur e Indonesia. La evolución de los flujos en las próximas semanas estará condicionada tanto por la resolución del conflicto en el estrecho de Ormuz como por la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal, que el mercado sigue monitoreando de cerca a la espera de señales sobre el momento de los primeros recortes de tasas.

