La administración Trump se encuentra debatiendo un nuevo esquema regulatorio para la exportación de chips de inteligencia artificial que condicionaría el acceso a envíos de 200.000 unidades o más. Según el borrador en discusión, los países receptores deberían realizar inversiones en centros de datos de IA en territorio estadounidense o presentar garantías de seguridad como requisito previo. El esquema representaría una ruptura con el enfoque de la administración Biden, que eximía a los aliados cercanos de la mayoría de las restricciones vigentes.
El nuevo marco apunta a convertir los chips en una palanca de negociación geopolítica y económica, atrayendo capital hacia Estados Unidos como condición de acceso a tecnología avanzada. Incluso instalaciones de menos de 1.000 chips podrían requerir una licencia, con la condición de que los exportadores —entre ellos Nvidia (NVDA) y AMD (AMD)— monitoreen los dispositivos y los receptores se comprometan a no integrarlos en clústeres de mayor escala. El Departamento de Comercio confirmó que evalúa nuevas normas y señaló como modelo a seguir los acuerdos ya alcanzados con Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, donde ambos países asumieron compromisos de inversión en EE.UU. como condición para acceder a tecnología avanzada.
Rusia mantiene su veto vigente, mientras que China, que recibió luz verde en diciembre para adquirir chips de segunda generación de Nvidia, enfrenta requisitos de seguridad nacional que podrían frenar esas compras bajo el nuevo esquema. El borrador no aborda restricciones sobre los llamados model weights, parámetros clave de los sistemas de IA que compañías como OpenAI y Anthropic resguardan como ventaja competitiva central. La definición de estas normas tendrá implicancias directas sobre la cadena de suministro global de semiconductores y sobre el posicionamiento de las principales empresas tecnológicas estadounidenses en mercados internacionales.

