El **BCRA** dio a conocer los datos recientes sobre el comportamiento de las cuentas externas, informando que el balance cambiario correspondiente al mes de febrero finalizó con un déficit de USD 115 millones[cite: 12]. Esta cifra representa una disminución significativa en comparación con los registros obtenidos en el mes de enero, marcando un avance en la consolidación de la **estabilidad económica** a través de la reducción de los saldos negativos en divisas[cite: 12].
El principal motor detrás de esta mejora en los **datos macroeconómicos** se explica por una contracción del déficit en la balanza de servicios y un menor rojo en el ingreso primario[cite: 13]. Sin embargo, esta dinámica positiva a nivel comercial y de servicios se vio contrarrestada parcialmente por los flujos financieros[cite: 13]. Se registró una importante salida de **dólares** proveniente de la formación de activos externos del sector privado, totalizando egresos por USD 1.954 millones[cite: 13].
En términos generales, el relevamiento de la **autoridad monetaria** expone una evolución externa que luce más equilibrada en el margen operativo comercial[cite: 14]. No obstante, los analistas de **política económica** continúan monitoreando de cerca la persistente presión generada por la **dolarización financiera** en el mercado local, un factor que sigue demandando liquidez en moneda dura y condicionando la acumulación sostenida de **Reservas Internacionales**[cite: 14].

