La entrada en vigencia del arancel 0% para la importación de teléfonos celulares, en continuidad con las rebajas aplicadas a mediados del año pasado, apunta a incrementar la competencia y reducir precios, acelerando potencialmente la adopción de nuevas tecnologías. Desde el Gobierno, la medida se presenta como un mecanismo procompetitivo, aunque abre interrogantes relevantes sobre el impacto en la producción local de dispositivos, en un segmento históricamente protegido dentro del esquema industrial argentino.
El foco de la preocupación se concentra en Tierra del Fuego, donde se ensamblan anualmente entre 5,5 y 6 millones de celulares. La eliminación total del arancel, vigente desde el 15 de enero, podría tensionar la continuidad del empleo y la actividad en la región. No obstante, la isla aún conserva una ventaja relativa significativa: los equipos importados continúan alcanzados por el impuesto interno del 9,5% y el IVA del 21%, mientras que la producción local se encuentra exenta de estas cargas.
Esta diferencia en el tratamiento impositivo atenúa parcialmente el impacto competitivo en el corto plazo, permitiendo que la industria local mantenga cierto margen de maniobra. La medida forma parte de una estrategia más amplia de apertura comercial y eliminación de barreras arancelarias, que busca beneficiar a los consumidores mediante precios más competitivos, aunque con potenciales costos en términos de producción y empleo regional.

