Durante la última rueda, con los mercados locales cerrados por feriado, los ADRs argentinos registraron caídas de entre 0,3% y 2,47%, en marcado contraste con los índices norteamericanos que lograron cerrar cerca del equilibrio luego de una baja inicial. El sector bancario protagonizó el mayor castigo al inicio de la sesión, aunque fue recortando la diferencia a lo largo de la jornada. En el segmento de renta fija, los bonos soberanos avanzaron hasta 0,43%, moviéndose en sintonía con los ETFs de deuda emergente de la región. El rezago relativo de los activos locales respecto a sus pares se vincula, al menos en parte, con los ruidos en torno a la reforma laboral: el oficialismo admitió errores en la redacción del proyecto que obtuvo media sanción, específicamente en lo referido a las licencias por enfermedad.
En el balance semanal, el panorama tampoco resultó favorable para los activos argentinos: el Merval al CCL retrocedió 3,36% en la semana. Solo EDN, TGS y LOMA lograron terminar en terreno positivo entre los ADRs, mientras que el resto retrocedió entre 0,38% y 9,86%, con los bancos entre los más afectados y sin mostrar correlación clara con la región ni con Wall Street. Los bonos soberanos navegaron mejor el contexto: el GD30 subió 0,95% y el GD35 avanzó 0,49%, aunque ambas variaciones lucieron acotadas frente a las bajas de tasa libre de riesgo registradas en otros mercados.
La combinación de factores mantuvo al riesgo país por encima de los 500 puntos, con tendencia al alza. El dato refleja la persistencia de incertidumbre sobre el frente político local, en un momento en que el gobierno enfrenta tensiones legislativas vinculadas a la reforma laboral. La debilidad del Merval en términos de dólares durante la semana se produjo sin correlación clara con los mercados emergentes de la región, lo que indica que los factores idiosincráticos dominaron la dinámica de los activos locales en este período.

