Wall Street rebotó tras las pérdidas acumuladas desde el viernes de la semana previa, volviendo a acercarse a máximos históricos en las principales referencias. El S&P 500 avanzó +0,9%, el Nasdaq +1,4% y el Dow Jones +1,2% en una rueda impulsada por dos factores principales: la caída pronunciada del precio del petróleo, que alivió las presiones inflacionarias de corto plazo, y el renovado apetito del mercado por el sector tecnológico en la previa de los resultados de Nvidia. Las aerolíneas lideraron las ganancias dentro del S&P 500 gracias al descenso en el costo del combustible, con American Airlines subiendo +7,6%.
El segmento de semiconductores protagonizó un fuerte rebote, con AMD ganando +8,4% e Intel +7,1% durante la rueda, en anticipación a los resultados trimestrales de Nvidia que se conocieron tras el cierre. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos también acompañaron el cambio de clima financiero: la tasa a 10 años descendió hasta 4,58%, mientras que la de 2 años se ubicó en torno a 4,04%, reflejando un menor apetito por activos refugio ante la distensión geopolítica en Medio Oriente.
Sin embargo, el tono de fondo del mercado mantiene cierta cautela. Las actas del FOMC divulgadas previamente señalaron que varios funcionarios de la Reserva Federal podrían volver a evaluar una suba de tasas si la inflación continúa por encima de la meta. Este mensaje restrictivo genera un límite al optimismo, en especial en la renta fija de largo plazo. El mercado aguarda los datos macroeconómicos del jueves, que incluyen el PMI manufacturero y de servicios de mayo, así como los pedidos iniciales de desempleo, para actualizar las expectativas sobre el próximo movimiento de política monetaria.

