Goldmund, controlante de la marca Peabody, no logró afrontar con fondos propios el pago de intereses de su obligación negociable PyME garantizada, por un total de $42,77 millones, correspondiente al período diciembre 2025-marzo 2026. El servicio de deuda será cubierto por las entidades garantes, activando el mecanismo de respaldo del instrumento. El evento se produce semanas después de la presentación en concurso preventivo de la compañía, donde busca reestructurar un pasivo cercano a $19.600 millones, evidenciando que la tensión financiera ya impacta también sobre la deuda de mercado de capitales.
La obligación negociable mantiene un saldo de capital de $510 millones y forma parte del pasivo incluido en el concurso preventivo. La activación de la garantía no extingue la deuda, sino que implica un cambio en el acreedor: la entidad garante que cubra el servicio se subroga en los derechos frente a Goldmund. El deterioro financiero de la compañía responde a una combinación de factores sectoriales que afectan al segmento de calzado: caída del consumo interno, mayor competencia de productos importados y compresión de márgenes operativos. La combinación de estos elementos generó una presión creciente sobre la liquidez de la empresa en los últimos trimestres.
A pesar de los esfuerzos de reconfiguración operativa —que incluyeron una mayor producción en plantas regionales— la empresa no logró compensar el impacto negativo en su rentabilidad, trasladando la presión desde el estado de resultados hacia la liquidez y, finalmente, hacia su estructura de deuda de mercado. El caso ilustra los riesgos que enfrentan las empresas PyME emisoras de deuda en contextos de desaceleración del consumo y apertura importadora, donde la flexibilidad financiera se reduce rápidamente ante shocks de demanda. La activación del mecanismo de garantía pone a prueba la arquitectura de respaldo del segmento de ON PyME en el mercado de capitales local.

