Los mercados globales operan bajo una creciente tensión geopolítica vinculada al Estrecho de Hormuz, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump fijara un plazo límite para que Irán reabra la vía marítima antes del martes a las 20:00 ET. Pakistán, Egipto y Turquía presentaron una propuesta de alto al fuego de 45 días, pero tanto Washington como Teherán la rechazaron. Irán condiciona cualquier acuerdo al cese definitivo de hostilidades, mientras Trump calificó la iniciativa de «significativa pero no suficiente». El petróleo Brent opera en torno a USD 109 por barril, con una suba acumulada del 50% desde el cierre efectivo del estrecho el 28 de febrero.
El Estrecho de Hormuz canaliza aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural, lo que convierte su bloqueo en uno de los mayores riesgos de disrupción energética de la historia reciente. El petróleo WTI avanzó 1,1% hasta USD 112,8 por barril, luego de que Trump advirtiera en redes sociales sobre la posibilidad de ordenar ataques contra plantas energéticas e infraestructura iraní en caso de no producirse avances. Irán, por su parte, amenazó con intensificar los ataques sobre activos energéticos en el Golfo, incluyendo misiles y drones contra Arabia Saudita.
La escalada tiene consecuencias directas sobre los mercados financieros globales. El rendimiento del Treasury a 10 años acumula 40 puntos básicos de suba desde el inicio del conflicto, cerrando en 4,36%, lo que refleja un escenario inflacionario más elevado y menores expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. La curva del petróleo en backwardation —precios futuros inferiores a los del spot— modera transitoriamente el impacto sobre el crédito y las acciones, pero una escalada sostenida podría desestabilizar las cadenas de suministro globales de forma más estructural.

