Este miércoles se publican tres indicadores clave de la actividad económica de Estados Unidos: el dato mensual de empleo no agrícola privado de ADP, que el consenso estima en 41.000 posiciones creadas; las ventas minoristas de marzo, proyectadas en un alza de 0,5% mensual; y el índice PMI manufacturero, cuya publicación permitirá calibrar el estado de la llamada «soft data» en el contexto actual de tensiones comerciales y arancelarias. Los tres reportes llegarán en una jornada de elevada atención de los mercados, dada la acumulación de señales contradictorias sobre el ciclo económico estadounidense.
El dato de empleo ADP cobrará particular relevancia luego de que los últimos registros del mercado laboral mostraran señales de debilitamiento: las vacantes JOLTS cayeron a 6,88 millones en febrero y las contrataciones tocaron su menor nivel desde el inicio de la pandemia. Una lectura por debajo de las 41.000 posiciones esperadas podría reforzar la narrativa de desaceleración del empleo privado, mientras que una sorpresa al alza pondría en duda la profundidad del deterioro sugerido por los datos de JOLTS. En cuanto al PMI manufacturero, el mercado buscará señales sobre si la actividad fabril logra sostenerse o si los aranceles están comenzando a impactar negativamente sobre los pedidos y la producción.
El reporte de ventas minoristas actuará como termómetro del consumo privado, que hasta ahora ha mostrado cierta resiliencia a pesar del alza en precios de energía y bienes importados. El dato se publica en un contexto donde las expectativas de inflación a 12 meses alcanzaron el 5,2% —el nivel más alto desde mayo de 2025— y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, describió el mercado laboral como en un equilibrio de «crecimiento cero del empleo». Los tres reportes en conjunto ofrecerán una fotografía más completa del estado de la economía estadounidense a comienzos del segundo trimestre de 2026.

