Los indicadores sociales de Argentina mostraron una mejora estructural significativa durante 2025: la tasa de pobreza se redujo hasta el 28,2% en el segundo semestre del año, lo que representa una caída de más de 13 puntos porcentuales respecto de los niveles registrados a fines de 2023. La mejoría estuvo impulsada por la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, el incremento del nivel de empleo y el rol de las transferencias sociales en la estabilización del ingreso de los hogares más vulnerables.
Sin embargo, el repunte inflacionario de los últimos meses deterioró parcialmente esos avances. Según las estimaciones disponibles, la pobreza volvió a ubicarse en niveles cercanos al 30% en marzo de 2026, revertiendo parte de la contracción lograda a lo largo del año anterior. El alza en los precios afectó especialmente a los hogares de ingresos medios y bajos, cuyo poder de compra se vio erosionado ante la aceleración del índice de precios al consumidor (IPC) en el tramo final del primer trimestre.
La trayectoria futura del indicador dependerá en gran medida de la evolución del salario real, que actúa como principal variable de ajuste en el nivel de vida de los sectores más expuestos a la inflación. La dinámica del mercado laboral, las paritarias y el comportamiento del tipo de cambio configuran las variables clave que condicionarán si la tendencia descendente en la pobreza puede retomarse o si el deterioro reciente se consolida en el segundo trimestre de 2026. Los datos oficiales del INDEC para el primer semestre de 2026 serán determinantes para evaluar la magnitud del retroceso.

