El presidente Donald Trump anunció una extensión de 10 días en la pausa de ataques contra instalaciones energéticas iraníes, vigente hasta el 6 de abril, señalando que las negociaciones avanzan de forma positiva. Sin embargo, Teherán niega estar en contacto directo con Washington; las tratativas se canalizan a través de intermediarios como Pakistán, Turquía y Egipto, en torno a un plan estadounidense de 15 puntos que incluye el desmantelamiento del programa nuclear iraní, restricciones a su arsenal de misiles y la apertura del Estrecho de Ormuz. Irán calificó la propuesta de unilateral y exclusivamente favorable a intereses de EE.UU. e Israel, endureciendo su postura al exigir garantías contra futuros ataques, compensaciones por daños y control formal del estrecho.
El conflicto, que se desarrolla desde hace cuatro semanas, ha generado disrupciones severas en los mercados energéticos globales: el crudo acumula una suba de aproximadamente 40%, el gas natural licuado (GNL) registró picos significativos y los fertilizantes nitrogenados, críticos para la producción de alimentos, subieron cerca de 50%. El Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y GNL mundial, mantiene su operación bajo una constante presión geopolítica. Pese a la pausa declarada, Irán continuó lanzando misiles sobre Israel y bases estadounidenses en la región, mientras el Pentágono evalúa el envío de hasta 10.000 soldados adicionales al teatro de operaciones.
La incertidumbre geopolítica en Medio Oriente constituye uno de los principales factores de presión sobre los precios energéticos globales y sobre las cadenas de suministro de alimentos y fertilizantes. El impacto se propaga hacia economías emergentes importadoras de energía y hacia países con alta dependencia de importaciones de fertilizantes nitrogenados para su producción agropecuaria. En el plano financiero, la volatilidad en los mercados de materias primas está siendo incorporada en las expectativas inflacionarias globales, complicando el escenario para los bancos centrales que buscan equilibrar el control de precios con el sostenimiento del crecimiento económico.

