El canciller iraní Abbas Araqchi confirmó este jueves que Teherán se encuentra evaluando una propuesta de 15 puntos enviada por Washington a través de Pakistán. El documento incluye condiciones de amplio alcance: la eliminación de reservas de uranio enriquecido, el cese del programa de enriquecimiento, la reducción del arsenal balístico y el corte de financiamiento a aliados regionales. Araqchi aclaró que el intercambio de mensajes mediante mediadores no constituye una negociación formal entre ambos países, aunque la señal implícita de apertura fue suficiente para impulsar una recuperación en los mercados globales de renta variable, al tiempo que el precio del crudo retrocedió ante las expectativas de una posible desescalada.
El contexto militar añade complejidad al proceso diplomático. El Comando Central estadounidense reportó haber atacado más de 10.000 objetivos dentro de Irán, destruido el 92% de su flota naval principal y reducido en más del 90% las tasas de lanzamiento de drones y misiles. No obstante, los ataques aéreos continúan sin pausa, e Irán amenaza con abrir un nuevo frente en el Estrecho de Bab al-Mandab si las ofensivas persisten, lo que añadiría presión adicional sobre las rutas del Mar Rojo y el comercio marítimo global.
Israel mantiene una postura escéptica respecto a que Teherán acepte los términos propuestos y exige que cualquier acuerdo preserve su capacidad de realizar ataques preventivos, anticipando posibles tensiones en la coordinación entre Washington y Tel Aviv. El conflicto en el Golfo Pérsico continúa perturbando el suministro energético mundial, con efectos directos sobre los precios del petróleo, las cadenas de suministro globales y las expectativas inflacionarias en las principales economías del mundo.

