Los tres principales índices de Wall Street operaron mayormente en terreno negativo, cortando la recuperación registrada el lunes. El S&P 500 retrocedió 0,2%, el Nasdaq cayó 0,6% y el Dow Jones finalizó prácticamente sin variaciones. El sector energético fue la excepción positiva, avanzando 2% impulsado por el nuevo repunte en el precio del petróleo. En contraste, las compañías de inteligencia artificial de alto crecimiento enfrentaron presión vendedora: Oracle cayó 4,7% pese a que las perspectivas del sector se mantienen alcistas, y Microsoft también registró retrocesos.
Los Treasuries volvieron a incrementarse y alcanzaron su nivel más alto en ocho meses, impulsados por la combinación de riesgos inflacionarios y la perspectiva de mayor gasto público ante una eventual prolongación del conflicto en Medio Oriente. El rendimiento del UST2Y avanzó 6 puntos básicos hasta 3,9%, mientras que el UST10Y se ubicó en 4,37%, tres puntos por encima del cierre anterior. El índice de bonos retrocedió 0,3%, con un desempeño similar en Tesoro y corporativos. La deuda de mercados emergentes fue la más afectada, con una caída del 0,4%.
En el segmento de commodities, el petróleo lideró con una suba del 5%: el WTI cerró en USD 93 y el Brent se ubicó levemente por encima de USD 100 por barril, consolidándose como el principal canal de transmisión del shock geopolítico hacia los mercados financieros. El oro mostró una dinámica más contenida, con un avance del 1,5% hasta USD 4.471 por onza, reflejando su rol como activo refugio en entornos de incertidumbre. El pre-market operó con signos positivos: QQQ (+0,97%), SPY (+0,86%) y DIA (+0,92%), sugiriendo una apertura favorable para la sesión siguiente.

