Arm Holdings anunció el lanzamiento del AGI CPU, su primer chip propio destinado a centros de datos de inteligencia artificial, marcando un giro fundamental en su modelo de negocio históricamente basado en el licenciamiento de propiedad intelectual a clientes como Qualcomm y Nvidia. El chip está diseñado específicamente para IA agéntica, aquella capaz de actuar de forma autónoma con mínima supervisión humana, un segmento que viene impulsando la demanda de CPUs de alta performance a nivel global. Meta Platforms actuará como socio principal en el desarrollo, mientras que OpenAI, Cloudflare, SAP y SK Telecom figuran entre los primeros clientes confirmados.
La fabricación del AGI CPU estará a cargo de TSMC en tecnología de 3 nanómetros, con producción en volumen prevista para la segunda mitad del año. La compañía proyecta que este chip generará aproximadamente 15.000 millones de dólares en ingresos anuales en un horizonte de cinco años, mientras que su negocio tradicional de propiedad intelectual se duplicaría en el mismo período. A nivel consolidado, Arm estima alcanzar ingresos de 25.000 millones de dólares y ganancias por acción de 9 dólares en ese plazo, frente a las estimaciones actuales de Wall Street de 4.910 millones en ingresos para el ejercicio corriente.
Las acciones de Arm respondieron con un alza del 6,5% en la sesión extendida tras el anuncio, acumulando una suba del 22% en lo que va del año. La compañía planea lanzar diseños adicionales a intervalos de 12 a 18 meses, consolidando su transición desde empresa de licencias hacia fabricante de hardware. Este movimiento refleja la tendencia del sector de semiconductores hacia la integración vertical, en un mercado donde la demanda de infraestructura para IA generativa y agéntica continúa expandiéndose. El paso implica también una competencia más directa con sus históricos clientes licenciatarios.

