La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener su tasa de referencia sin cambios, dentro del rango objetivo de 3,50%-3,75%, por una votación de 11 contra 1. En paralelo, el Banco de Canadá sostuvo su tasa en 2,25%. Ambas instituciones adoptaron un tono hawkish ante el impacto inflacionario del conflicto con Irán en los precios de la energía. El presidente de la Fed, Jerome Powell, reconoció que los precios de la energía presionarán al alza la inflación general en el corto plazo, aunque subrayó la incertidumbre respecto del alcance y duración de los efectos económicos sobre la actividad.
En su comunicado, la Fed indicó que la actividad económica sigue expandiéndose a un ritmo sólido, que el crecimiento del empleo se mantiene bajo y que la inflación continúa algo elevada. Remarcaron que las implicancias del conflicto con Irán son inciertas. Los integrantes del comité proyectan un recorte de tasas para este año y otro en 2027, en línea con las estimaciones publicadas en diciembre. Las declaraciones de Powell postergaron las expectativas de recortes hacia 2027, según los precios de los mercados de futuros.
En contraste, el Banco Central de Brasil inició un esperado ciclo de flexibilización monetaria con un recorte de 25 puntos básicos, llevando su tasa Selic al 14,75%, aunque revisó al alza su proyección de inflación para este año de 3,4% a 3,9%. Por otro lado, el Banco de la Reserva de Australia había subido tasas hasta un máximo de 10 meses, alertando sobre un riesgo «material» de inflación derivado del salto en los precios del petróleo. El Banco de Japón, el BCE y el Banco de Inglaterra definirán postura en las próximas horas, en un contexto donde el conflicto en Medio Oriente complejiza el panorama de política monetaria global.

