Este miércoles se conocerá el dato de inflación de Estados Unidos correspondiente al mes de febrero. El consenso del mercado estima una variación de 0,3% mensual y 2,4% anual, lo que constituirá una referencia fundamental para evaluar el grado de avance del proceso de desinflación y su implicancia sobre la trayectoria futura de las tasas de la Reserva Federal. En el mismo día también se dará a conocer el dato de inventarios de petróleo crudo de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y tendrá lugar la subasta del Bono del Tesoro estadounidense a 10 años.
El mercado financiero se encuentra en un momento de particular sensibilidad respecto a los datos de precios. Los inversores buscan señales de que la inflación continúa moderándose en línea con el objetivo del 2% de la Fed. Sin embargo, la escalada reciente del precio del petróleo, vinculada a las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, podría impactar sobre los componentes energéticos del índice en los próximos meses, complicando la lectura del proceso desinflacionario. Los rendimientos de los bonos del Tesoro ya reflejan parte de esta tensión: la UST10Y avanzó 2 puntos básicos hasta ubicarse en 4,1%, mientras que la UST2Y se mantuvo en 3,6%.
En el contexto actual, el mercado descuenta un único recorte de 25 puntos básicos por parte de la Fed para el mes de septiembre. Un dato de inflación por encima de las estimaciones podría postergar aún más ese horizonte, mientras que una cifra en línea con lo esperado o inferior consolidaría las expectativas vigentes. La jornada también estará marcada por la subasta de T-Notes a 10 años, cuya demanda servirá como termómetro del apetito inversor por deuda soberana estadounidense en este entorno de incertidumbre geopolítica y monetaria.

