Las principales consultoras privadas argentinas proyectan para febrero una inflación en torno al 3%, en línea con el dato de enero y en niveles máximos de casi un año, pese a tratarse de un mes estacionalmente más benigno. Equilibria estimó un 2,9%, con el componente de Regulados avanzando un 4,8% y Alimentos y Bebidas No Estacionales un 3,8%, impulsados por subas en tarifas energéticas, transporte y carnes. El resto de la inflación núcleo se ubicó en 2,3%, mientras que el componente estacional no superó el 1%. C&T también relevó un 2,9% para el Gran Buenos Aires, destacando aumentos generalizados y una suba de carne cercana al 8%, parcialmente compensada por la caída en verduras.
Eco Go proyectó un 3,0%, señalando que el impacto tarifario fue más contenido que en enero, con una variación semanal del 0,5% en la tercera semana del mes. Libertad y Progreso estimó un 2,8% y anticipó una posible desaceleración inflacionaria tras ocho meses de tendencia alcista, ayudada por un retroceso del tipo de cambio cercano al 3% de punta a punta. Por su parte, Econviews presentó el escenario más optimista con una proyección del 2,4%. Las estimaciones se inscriben en un contexto donde la dinámica de los precios regulados sigue siendo un factor determinante en el comportamiento del índice general.
En el mercado de deuda, las tasas breakeven de los instrumentos indexados por CER —concretamente la X29Y6 y la S29Y6— se ubican en 2,50% y 2,30% para febrero y marzo respectivamente, niveles levemente por debajo del consenso de las consultoras privadas. Esta diferencia entre las inflaciones implícitas del mercado y las estimaciones privadas refleja las distintas dinámicas de corto plazo en la curva de bonos ajustados por inflación. El comportamiento de los precios regulados —tarifas energéticas, transporte y servicios públicos— seguirá siendo monitoreado de cerca como variable clave para el sendero de desinflación que busca consolidar el programa económico vigente.

