El representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, confirmó que la tasa arancelaria vigente del 10%, implementada bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, se elevará al 15% para algunos socios comerciales y podría ser aún mayor para otros, sin precisar países específicos. La medida busca reemplazar los aranceles de emergencia anulados por la Corte Suprema y será acompañada por investigaciones bajo la Sección 301, apuntando a naciones que fomentan exceso de capacidad industrial, utilizan trabajo forzado en sus cadenas de suministro o discriminan a empresas tecnológicas estadounidenses.
Respecto a China, Greer fue categórico al afirmar que la administración no tiene intención de escalar más allá de los niveles arancelarios actuales, en línea con la tregua comercial vigente y los planes del presidente Trump de visitar el país en las próximas semanas. No obstante, el exceso de capacidad industrial china, sostenido artificialmente por subsidios estatales a empresas no rentables, seguirá siendo objeto central de las investigaciones bajo la Sección 301, al igual que Vietnam y otras economías con problemáticas similares.
Indonesia, que acordó un arancel del 19% a cambio de mayor acceso al mercado estadounidense, será también objeto de una investigación formal que determinará el esquema arancelario definitivo aplicable. El contexto refleja una política comercial estadounidense en proceso de redefinición estructural, con foco en cadenas de suministro, subsidios estatales y acceso a mercados tecnológicos. Los alcances de estas medidas sobre el comercio internacional y las relaciones bilaterales entre las principales economías del mundo continuarán siendo monitoreados de cerca por los mercados globales.

