Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, señaló que podrían concretarse «varios recortes más» de tasas en 2026, aunque condicionó esa posibilidad a que la inflación retome una trayectoria clara hacia el objetivo del 2%. El dato de inflación de enero se ubicó en un 2,4% interanual, por debajo de lo esperado, pero Goolsbee relativizó su lectura dado que el resultado estuvo influenciado por efectos de base favorables. La inflación de servicios, más persistente, corrió al 3,2% anual, lo que el funcionario describió como «no domada». La Reserva Federal mantuvo su tasa de referencia en el rango de 3,5%-3,75% en su reunión de enero y se espera que repita esa decisión en marzo.
El contexto suma complejidad institucional: Donald Trump nominó al ex gobernador Kevin Warsh como sucesor de Jerome Powell, cuyo mandato vence en mayo, lo que introduce incertidumbre sobre la orientación futura del comité de política monetaria. En paralelo, el mercado laboral mostró resiliencia, con creación de 130.000 puestos de trabajo en enero y una tasa de desempleo del 4,3%, lo que diluye el argumento de recortes inmediatos por debilidad económica. El mercado no anticipa cambios en la tasa hasta la reunión de junio de 2026.
El PCE, indicador de inflación preferido por la Fed, se mantiene estancado en torno al 2,8% desde mayo, y se espera que el dato de diciembre muestre escaso progreso. Goolsbee ubicó una tasa neutral de referencia en torno al 3%, lo que implicaría dos o tres recortes adicionales de 25 puntos básicos desde el nivel actual. Hoy también se publicarán las actas del último FOMC y se realizará la subasta de bonos del Tesoro a 20 años, mientras se actualiza el GDP Nowcast de la Fed de Atlanta, aportando nuevas señales sobre el estado de la economía estadounidense.

