Nvidia anunció un acuerdo multianual con Meta Platforms para el suministro de millones de chips de inteligencia artificial, incluyendo sus actuales unidades Blackwell y las próximas Rubin AI. El pacto también incorpora los procesadores centrales Grace y Vera, basados en tecnología de Arm Holdings, con los que Nvidia busca competir directamente con Intel y AMD en segmentos como bases de datos, agentes de IA y procesamiento intensivo de datos. Si bien no se reveló el valor económico del contrato, Meta es considerada parte del grupo de cuatro clientes que concentraron el 61% de los ingresos de Nvidia en el último trimestre fiscal.
El anuncio adquiere relevancia en un contexto donde Meta avanza en el desarrollo de sus propios chips y mantiene conversaciones con Google para incorporar sus unidades TPU. Nvidia busca consolidar su relación con uno de sus mayores clientes antes de que la diversificación de proveedores gane terreno en la industria. Según Ian Buck, gerente general de la unidad de hiperscala, los procesadores Grace logran reducir a la mitad el consumo energético en tareas convencionales, con mejoras adicionales proyectadas para la generación Vera.
El acuerdo refleja una evolución deliberada de Nvidia desde su rol tradicional de proveedor de GPUs hacia una arquitectura de centros de datos más integrada. Esta transición podría ampliar significativamente su mercado potencial en los próximos años, posicionando a la compañía en la competencia por la infraestructura de hiperscala a nivel global. La operación se enmarca en la creciente demanda de infraestructura de inteligencia artificial por parte de las grandes plataformas tecnológicas, que buscan asegurar el acceso a capacidad de cómputo avanzada ante la expansión de sus modelos de lenguaje y agentes autónomos.

