La petrolera estatal YPF presentó sus resultados del ejercicio 2025, destacando un EBITDA ajustado de US$5.009 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 8%. Este desempeño se sustenta en un aumento del 35% en la producción de petróleo shale y una reducción del 26% en los costos de extracción. A pesar de la caída del 15% en los precios internacionales del Brent, la compañía logró compensar el escenario mediante mayores volúmenes y niveles récord de procesamiento en sus refinerías.
En el frente de las inversiones, la firma destinó el 72% de sus US$4.477 millones desembolsados al segmento no convencional. Las reservas probadas en Vaca Muerta experimentaron un salto del 32%, consolidando la transformación estructural de la empresa hacia un modelo exportador. Entre los hitos estratégicos del periodo se encuentran la firma de contratos de exportación con ENAP y el avance en el proyecto Argentina LNG en conjunto con socios internacionales como ENI y ADNOC.
A pesar del crecimiento operativo, el resultado neto anual arrojó una pérdida de US$799 millones, influenciada por cargos impositivos extraordinarios vinculados a planes de facilidades de ARCA por US$1.709 millones. No obstante, el perfil financiero de YPF mostró señales de solidez a principios de 2026 con la reapertura de su bono internacional 2034, logrando el rendimiento más bajo para la empresa desde 2017, lo que refleja una mejora en la percepción del crédito por parte de los inversores.

