Uber ($UBER) anunció una estrategia de infraestructura dual para acelerar su transición eléctrica y autónoma. Por un lado, busca fortalecer su red actual mediante garantías de uso mínimo a operadores como EVgo, incentivando la instalación de cargadores en zonas de alta demanda. Por otro, invertirá más de USD 100 millones en el desarrollo de hubs de carga rápida (DC) propios en ciudades clave como San Francisco, Los Ángeles y Dallas, apuntando a resolver la dependencia de la carga pública para conductores urbanos y asegurar la viabilidad operativa de su futura red de transporte.
La inversión apunta a maximizar la eficiencia de sus alianzas estratégicas, que ya incluyen el despliegue de vehículos autónomos con Waymo (Alphabet) y Lucid Motors. Al controlar su propia infraestructura de carga, Uber busca reducir costos operativos y optimizar el tiempo en ruta de las flotas robotizadas, compitiendo en el segmento de movilidad con actores como Tesla ($TSLA) y Zoox ($AMZN). La apuesta refuerza la visión del CEO Dara Khosrowshahi de posicionarse como orquestador central del ecosistema logístico autónomo.
La estrategia de infraestructura de carga propia representa un cambio estructural en el modelo operativo de Uber, que históricamente dependió de terceros para la carga de su flota. El movimiento se enmarca en la creciente carrera de plataformas de transporte por asegurar la cadena de suministro energética de sus flotas eléctricas, en un contexto donde la disponibilidad y velocidad de carga se convierten en factores determinantes de la competitividad operativa a escala urbana.

