El presidente Donald Trump retrocedió abruptamente de las amenazas de imponer aranceles como apalancamiento para apoderarse de Groenlandia, descartó el uso de la fuerza y sugirió que un acuerdo está a la vista para finalizar la disputa sobre el territorio danés que amenazaba la ruptura más profunda en las relaciones transatlánticas en décadas.
Tras reunirse con el secretario general de la OTAN Mark Rutte en Davos, Trump afirmó que los aliados árticos occidentales podrían forjar un nuevo acuerdo sobre la isla estratégica de 57.000 habitantes que satisfaga su deseo de un sistema de defensa antimisiles «Golden Dome» y acceso a minerales críticos mientras bloquea las ambiciones de Rusia y China en el Ártico. «Es un acuerdo con el que todos están muy contentos, es de largo plazo, pone a todos en una muy buena posición especialmente en seguridad y minerales, es un acuerdo para siempre», declaró a los periodistas.
Trump anunció en Truth Social que Estados Unidos y la OTAN «formaron el marco de un acuerdo futuro» respecto a Groenlandia y toda la región ártica, y que «basándose en este entendimiento no impondrá los aranceles programados para entrar en efecto el 1 de febrero». Rutte señaló posteriormente que la cuestión de si Groenlandia permanecerá con Dinamarca no surgió en las conversaciones con Trump, quien está «muy enfocado en qué necesitamos hacer para proteger esa enorme región ártica donde China y Rusia son cada vez más activos». El ministro de Relaciones Exteriores danés Lars Lokke Rasmussen enfatizó que es crucial «terminar esto con respeto a la integridad y soberanía del reino y el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación».

