El presidente Donald Trump anunció que cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán enfrentará un arancel del 25% sobre todo intercambio con Estados Unidos, marcando una nueva escalada de presión económica sobre Teherán. La medida, efectiva de forma inmediata según publicación en Truth Social, no incluyó documentación oficial de la Casa Blanca ni detalles sobre la autoridad legal para su implementación.
Los principales destinos de exportación de Irán incluyen China, Emiratos Árabes Unidos e India, mientras que el país persa exportó productos a 147 socios comerciales en 2022 según datos del Banco Mundial. Esta política arancelaria afecta directamente a los importadores estadounidenses de bienes provenientes de esos países, quienes serán los encargados de pagar los gravámenes. Irán ha estado bajo fuertes sanciones de Washington durante años y atraviesa un conflicto que incluye una guerra de 12 días con Israel en 2024 y bombardeos estadounidenses a sus instalaciones nucleares en junio pasado.
Las manifestaciones en Irán evolucionaron desde reclamos por dificultades económicas hasta demandas por la caída del régimen clerical, representando una de las pruebas más graves para el establishment desde la Revolución Islámica de 1979. El grupo de derechos humanos HRANA verificó 599 muertes desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre, incluyendo 510 manifestantes y 89 miembros de seguridad. Trump indicó que podría reunirse con funcionarios iraníes y mantiene contacto con la oposición, aunque no descartó acción militar, mientras que la portavoz de la Casa Blanca subrayó que la diplomacia sigue siendo la primera opción.
Esta medida arancelaria se suma al patrón del segundo mandato de Trump de imponer gravámenes sobre países con vínculos a adversarios estadounidenses, en un contexto donde la Corte Suprema considera invalidar una amplia porción de los aranceles existentes del presidente.

