JPMorgan reiteró su calificación de «Underweight» sobre Tesla ($TSLA) con un precio objetivo de USD 145, lo que implica un potencial de caída cercano al 60% respecto de los niveles actuales. La postura del banco se fundamenta en los datos del primer trimestre, donde Tesla produjo 408.386 vehículos pero entregó solo 358.023, generando una acumulación de 50.363 unidades sin entregar. Esta cifra representa el mayor inventario no entregado en un solo trimestre en la historia de la compañía, superando récords anteriores en un contexto de expansión de la capacidad instalada.
Las entregas del trimestre quedaron por debajo del consenso de mercado, estimado en 370.000 unidades. Como resultado de este desempeño, JPMorgan recortó su estimación de ganancias por acción para 2026 a USD 1,80 desde USD 2,00. El analista Ryan Brinkman señaló que la acumulación de inventario sin precedentes refuerza la tesis de que la expansión hacia segmentos de mayor volumen y menor precio enfrenta riesgos crecientes en términos de demanda, ejecución operativa y competencia, especialmente en mercados como China donde los fabricantes locales de vehículos eléctricos han ganado terreno significativo.
Solo 10 de los 54 analistas que cubren Tesla mantienen una calificación negativa sobre la acción, lo que convierte la postura de JPMorgan en un outlier dentro de Wall Street. La divergencia entre la visión de la mayoría del sell-side y la de JPMorgan ilustra el debate sobre la trayectoria de la compañía: mientras la mayoría del mercado mantiene una visión constructiva sobre el potencial de largo plazo —vinculado a energía, software y conducción autónoma—, la evidencia del trimestre introduce interrogantes concretos sobre la capacidad de la compañía para sostener el ritmo de crecimiento en un segmento de vehículos eléctricos cada vez más competitivo.

