El presidente Donald Trump indicó haber recibido compromisos de las autoridades iraníes para poner fin a los asesinatos de manifestantes, lo que reduce las posibilidades de una intervención militar estadounidense en el corto plazo y, con ello, los temores a eventuales interrupciones en la producción petrolera iraní y en sus rutas de exportación. Esta distensión geopolítica tuvo un impacto inmediato en los mercados de energía.
El petróleo WTI cayó 5% y se ubicó en torno a USD 59,1 por barril, registrando el mayor retroceso desde octubre. La caída refleja el alivio del mercado ante señales que sugieren una menor probabilidad de un ataque inminente de Estados Unidos contra Irán, país que representa una porción significativa de la producción y exportación de crudo en el Medio Oriente.
Impulsados por esta menor tensión geopolítica, los mercados internacionales tuvieron una jornada positiva generalizada. Las acciones finalizaron con subas, mientras que los bonos mostraron retrocesos por la reducción en la demanda de activos refugio. Los metales también tuvieron una jornada negativa tras varias ruedas de alzas significativas: el cobre descendió 1% hasta USD 5,95 por libra y el oro retrocedió 0,6%, finalizando en USD 4.611 por onza, evidenciando que los inversores se alejaron de los activos de cobertura ante la disminución del riesgo geopolítico.

