El rescate financiero de $400.000 millones a una docena de provincias argentinas no despeja los riesgos fiscales en el corto plazo, en un contexto donde la recaudación de IVA y Ganancias —que explica el 52% de los ingresos tributarios nacionales y el 94% de la masa coparticipable— muestra señales de debilidad. Según estimaciones técnicas, para sostener en 2026 el mismo nivel real de recaudación que en 2025, el IVA debería crecer 3,4% real interanual y Ganancias 1,1%. Un escenario de mejora requeriría subas de 4% y 9,5%, respectivamente, umbrales considerados de difícil alcance en el contexto actual de actividad económica.
El desafío se intensifica al observar el desempeño del primer trimestre del año. Para compensar el arrastre negativo de ese período, entre abril y diciembre el IVA debería crecer 8,8% real interanual y Ganancias 13,3%, tasas de expansión que implicarían una aceleración significativa de la actividad económica y del empleo formal. En un escenario más moderado, la recaudación conjunta crecería apenas 2% real o se mantendría estable. Este cuadro implica que el financiamiento vía adelantos de coparticipación debe ser evaluado bajo supuestos de ingresos más conservadores que los previstos en el presupuesto.
Las provincias que expandan el gasto por encima de la inflación enfrentarán un deterioro fiscal en este escenario, lo que introduce tensiones en el esquema de gobernabilidad fiscal entre Nación y los estados subnacionales. El rescate financiero provee liquidez de corto plazo, pero no modifica la dinámica estructural de los ingresos coparticipables. En ese marco, la evolución de la actividad económica, el empleo y el consumo en los próximos trimestres será determinante para establecer si las cuentas provinciales pueden sostenerse sin recurrir a nueva asistencia extraordinaria o endeudamiento adicional.

