La propuesta del presidente Trump de establecer un límite máximo del 10% en las tasas de las tarjetas de crédito generó una corrección inmediata en Wall Street, golpeando las cotizaciones de bancos líderes como JPMorgan y Bank of America ante la proyección de una caída en sus ingresos por intereses. Si bien la medida busca aliviar la carga financiera del consumidor, el mercado mantiene escepticismo sobre su ejecución real.
La implementación de este techo a las tasas de interés requeriría una aprobación del Congreso que se anticipa compleja y poco probable en el actual panorama legislativo. Con tasas actuales promediando el 21% según la Reserva Federal, los expertos advierten sobre posibles distorsiones en la oferta de crédito que podría generar esta intervención en el mercado financiero.
Desde una perspectiva fundamental, fijar este techo artificial podría forzar a las entidades a endurecer sus estándares de riesgo, reduciendo límites o cerrando cuentas a los perfiles de menor calificación. Esta situación paradójicamente empujaría a estos usuarios hacia fuentes de financiamiento alternativas más costosas y menos reguladas, contradiciendo el objetivo inicial de aliviar la carga financiera de los consumidores.

