El gobierno estadounidense propuso un incremento de apenas 0,09% en los pagos a Medicare Advantage para 2027, cifra que contrasta drásticamente con el 4% esperado por el mercado. Este ajuste de solo US$700 millones ignora las tendencias de costos actuales y los complejos modelos de riesgo, desatando una ola de incertidumbre sobre la rentabilidad del sector de salud. La decisión refleja una postura fiscal rígida que amenaza la estabilidad de un modelo que hoy cubre a más de la mitad de los beneficiarios del programa.
La reacción bursátil fue inmediata y severa: gigantes como UnitedHealth, CVS y Humana sufrieron caídas de hasta el 10% en el horario extendido, evaporando miles de millones en valor de mercado. Los inversores interpretaron la propuesta como una señal de asfixia financiera que obligará a las aseguradoras a recortar beneficios o elevar costos para los 35 millones de afiliados al programa Medicare Advantage.
El anuncio marca un punto de inflexión que obliga a reevaluar la relación entre el Estado y las aseguradoras privadas, dejando la estabilidad del programa en su momento más vulnerable. Las farmacéuticas y proveedores de servicios médicos también enfrentarán presiones indirectas, dado que la compresión de márgenes en Medicare Advantage podría traducirse en negociaciones más duras sobre precios de medicamentos y servicios. Esta decisión de la Administración Trump representa un endurecimiento en la política de salud pública que tendrá ramificaciones significativas en la temporada de balances de las compañías del sector salud durante los próximos trimestres.

