La producción fabril de Estados Unidos avanzó 0,2% en febrero, superando el 0,1% esperado por el consenso de mercado, aunque el sector continúa operando con capacidad ociosa significativa: la tasa de utilización industrial se mantuvo sin cambios en 76,3%, 3,1 puntos porcentuales por debajo de su promedio histórico. Los aranceles implementados no lograron el efecto de «reshoring» esperado, dado que el beneficio de menor competencia externa fue absorbido por mayores costos de insumos, disrupciones en cadenas de suministro e incertidumbre sobre la dirección de la política comercial. Entre los rubros, la producción de vehículos avanzó 1,7%, junto con equipos electrónicos y bienes vinculados al boom de inteligencia artificial, mientras que la maquinaria retrocedió 1,2% y los bienes duraderos apenas avanzaron 0,1%.
El conflicto en Medio Oriente incorpora un nuevo frente de riesgo para la economía norteamericana: la suba del petróleo y el incremento de más de 70 centavos por galón en los precios de la nafta al consumidor configuran un shock de ingreso real que podría comprimir la demanda agregada. En el mercado inmobiliario, el índice NAHB subió un punto a 38 en marzo, pero encadena 23 meses por debajo del nivel de equilibrio de 50, presionado por tasas hipotecarias al alza, materiales más caros por aranceles y restricciones laborales derivadas de la política migratoria.
En el plano monetario, los mercados redujeron las probabilidades de que la Reserva Federal realice más de un recorte de tasas durante el año, con la reunión de esta semana anticipando una pausa en el ciclo de flexibilización. La combinación de presiones inflacionarias por energía, una manufactura que opera por debajo de su potencial y un sector inmobiliario deprimido define un escenario de baja visibilidad macroeconómica para los próximos trimestres en Estados Unidos. Hoy además se conocerá el dato de variación semanal del empleo según ADP y tendrá lugar la licitación de T-bonds a 20 años.

